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martes, 9 de julio de 2019

Ensayo sobre la brecha digital

La Brecha Digital en la República Dominicana 

Escrito por: Ana Y. Arias

¿Qué es la brecha digital? Según Almenara (2004) la brecha digital se refiere a la diferenciación producida entre aquellas personas, instituciones, sociedades o países, que pueden acceder a la red, y aquellas que no pueden hacerlo; puede ser definida en términos de la desigualdad de posibilidades que existen para acceder a la información, al conocimiento y la educación mediante las nuevas tecnologías, siendo en consecuencias estas personas marginadas de las posibilidades de comunicación, formación, impulso económico, etc., que la red permite. 

Y por tanto son excluidas y privadas de las posibilidades de progreso económico, social y humano, que al menos teóricamente las nuevas tecnologías nos ofrecen. En otras palabras esta brecha se refiere a la ausencia de acceso a la red, y a las diversas herramientas que en ella se encuentran, y a las diferencias que ella origina. Si nuestro país se compara con Latinoamérica, nos daríamos cuenta que estamos en franco retroceso en materia de TIC donde en administración electrónica, por ejemplo, según los más importantes estudios; como el que realiza anualmente el Foro Económico Mundial, nuestro país está en los últimos lugares de Latinoamérica donde Chile, Brasil, Colombia, Uruguay, Panamá y México nos superan. Esta penosa realidad que vivimos en materia de tecnología y telecomunicaciones en el país, es un reflejo de la pobre realidad material de nuestra población, mayormente sumida en la miseria. Pues la brecha digital es el resultado directo de la brecha económica y de la pobreza. Me atrevo a decir que en nuestro país tenemos muchas limitaciones que van desde infraestructura de banda ancha hasta el acceso a cualquier herramienta digital (dispositivos electrónicos), teniendo nosotros tantas oportunidades de acceso a la web por ser una isla, quedando en el medio de continentes, y pasando tantos cables de banda ancha, y no aprovechamos esa coyuntura para tener esta vía de comunicación más explotada, con mejor conectividad. En este sentido, el presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), Gedeón Santos, dijo que sólo el 22 por ciento de las familias dominicanas tiene un computador, y sólo un 14 por ciento está conectada a la Internet. Unas estadísticas realmente alarmantes que describen la realidad que hace años tenemos en nuestro país, más que una brecha existe un abismo digital, donde un 86% de las familias dominicanas NO está conectada a Internet. Una triste realidad que erróneamente ha querido maquillarse; sobredimensionando las estadísticas del sector de las telecomunicaciones en la República Dominicana. También considero, que en nuestro país el problema para el manejo de las TIC en los procesos de enseñanza-aprendizaje, no viene de los alumnos sino fundamentalmente de los profesores, ya que los alumnos suelen tener mayor dominio de las tecnologías de la comunicación que sus maestros. 

El profesorado cada vez se siente más inseguro en la nueva montura tecnológica donde se encuentran, por diferentes motivos, que van, desde su falta de dominio; la rapidez y velocidad con que éstos se incorporan a la sociedad digital, requieren, breves, pero algunas adaptaciones; y lo que puede ser más importante para el profesor, es el deseo de no presentarse con una imagen de incompetencia delante de sus estudiantes. ¿Qué se puede hacer desde el mundo educativo para combatir esta brecha? Algunas medidas que se pueden adoptar se situarían en torno a los siguientes aspectos: incorporar tecnologías apropiadas y flexibles, no sólo centrarnos en el hardware sino también en el software adecuado a la comunidad educativa que lo que va implementar, por ejemplo software educativos de acuerdo a la realidad y situación de los alumnos, formación y capacitación de los docentes, donde podamos nosotros ver que las tecnologías son la palanca principal para conducir al conocimiento, y por lo tanto tenemos que saber utilizarlas para guiar y llevar nuestros estudiantes a un aprendizaje más eficiente y con la calidad que exigen los tiempos de hoy, potenciar la investigación de las necesidades que afectan cada centro educativo, favorecer el acercamiento entre el mundo educativo y de la industria, para determinar cuáles tecnologías son más necesarias dependiendo de los oficios más usados en cada zona, ya sea rural o urbana. Por ejemplo, si en la zona este del país se realiza más trabajos relacionados con el turismo, ofrecer en los centros educativos más alternativas para que nuestros estudiantes fomenten el turismo e incorporen mejores conocimientos a través de las tecnologías. En lo que se refiere a Santiago de los caballeros, segunda ciudad en importancia en nuestro país, la brecha mayor que se registra en esta zona es por la escasez de contenidos locales, la falta de conocimientos sobre el uso de Internet, la poca accesibilidad a la web (WIFI), pocos lugares con este servicio, y a veces donde lo suministran es bien deficiente, y el precio de la conexión o servicio a internet es muy caro; las compañías telefónicas ofrecen un servicio de poca calidad donde la insatisfacción es constante entre los usuarios.

 El uso de PC (computadoras personales) es muy remoto, con la invasión de teléfonos inteligentes las computadoras personales han sido desplazadas. Por lo que nuestros estudiantes se valen de centros de internet para elaborar actividades escolares. Por ejemplo, en mi centro educativo, (Politécnico México), tenemos una carencia de servicio web, sólo hay internet en el laboratorio de Informática, los demás laboratorios no poseen este servicio, el trabajo se hace, pero no con todas las tecnologías que se requieren para lograr mejores competencias, porque llevar un proyector, un monitor, un video, una película no es aplicar Tic. Si bien es cierto, que no todo está perdido, nuestro presidente Danilo Medina prometió que para el 2020 todas las escuelas estarán utilizando el programa República Digital, y el 81% de la población dominicana estará conectada al Internet, y que para las zonas rurales van a utilizar la colaboración de empresas públicas y privadas, dijo también, que desea capacitar a los docentes que no poseen conocimientos y aptitudes digitales para enseñar a los niños. La esperanza está, sólo falta poner en marcha todas esas promesas y ejecutarlas con hechos reales. 

Pienso también, que los docentes no queremos promover que el Internet sea obligatorio para las personas, pero lo que hoy sabemos es que el acceso a Internet está considerado como un derecho humano y que poder acceder o no, genera diferencias de oportunidades, y hay que pensar en cada joven que espera esa oportunidad en sus respectivos barrios cuando termina un bachillerato técnico. Las oportunidades están, pero para el que tenga más conocimientos y mejores habilidades. Es un mundo de competencias de conocimientos. En definitiva, República Dominicana necesita fortalecer sus debilidades y estamos conscientes que tenemos una enorme brecha, revisar las causas, limitaciones para corregirlas, un trabajo en equipo donde nuestras autoridades deben tomar la iniciativa y el mando para que todos los sectores de nuestras comunidades podamos lograr superar esta desigualdad. Es necesario abrir una compuerta de oportunidades para la implementación de las nuevas tecnologías pero hay que tener en cuenta que la infraestructura, la capacitación y uso de recursos, deben proveerse en conjunto, es obligación de todos dar la oportunidad, pero mayormente de quienes ya poseen el conocimiento para hacerlo, y es obligación de quienes lo reciban aprovecharlo y emplearlo adecuadamente. Reconozcamos nuestra realidad, para poder emprender acciones que nos permitan cambiarla.

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